Walter Janer, MD. Gastroenterólogo con practica en Bayamón, Puerto Rico. Gastroenterología y enfermedades del tracto digestivo.

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Volumen 10

Mind-Gut Connection

  • Artículo 1 • ¿Qué haces cuando tus tripas y tu mente no se están llevando bien?

    ¿Qué haces cuando tus tripas y tu mente no se están llevando bien?
Lo primero que no debes hacer es sufrir en silencio…

    Cuando era estudiante de medicina discutíamos como ciertas condiciones eran psicosomáticas, que involucraban el cuerpo y la mente.  Estas enfermedades psicosomáticas se originan a causa de estrés emocional y progresan de tal manera hasta que el sistema inmunológico del paciente se compromete.   ¡Y estas condiciones son reales!  No son condiciones imaginadas por el paciente. ¡Tus tripas pueden literalmente estar volviéndote loco!

     

    Como gastroenterólogos entrenados en los intestinos, en eso nos enfocamos. Pero tenemos que reconocer que esa estrategia nos ha dejado con muchas interrogantes aún. En mis años de práctica he visto a tantos pacientes que llegan a mi oficina con síntomas digestivos y al hacer un poco de indagación puedo determinar que existen componentes psicológicos y de manejo de estrés y emociones serios.

     

    Creo que intuitivamente la mayoría de los pacientes reconocen que cuando tienen mucho estrés en su vida cotidiana, sus síntomas empeoran.  Esa conexión entre la mente y los intestinos no es un concepto ajeno a los médicos o a sus pacientes, pero recientemente es que se está tratando de entender a profundidad que hay detrás de las experiencias que tienen nuestros pacientes.

     

    En años recientes ha surgido una nueva subespecialidad… la neurogastroenterología, concentrándose en la relación existente entre el cerebro, el sistema nervioso y el sistema digestivo. Ahora mismo hay aproximadamente 250 laboratorios estudiando el sistema nervioso entérico arrojando luz a diversas condiciones que afectan nuestros “2 cerebros”.

     

    Y aunque mi especialidad es la gastroenterología y no la psicología o la neurología, hay nuevos avances en la medicina que pueden ayudar a estos pacientes. Conocerás más información de la conexión entre tu mente y tus intestinos, que están mucho más conectados de lo que te imaginas.

     

    Encontrar un médico que te apoye en este camino es ideal, pero siéntete confiado que con los avances de la ciencia, mejores tratamientos para estas condiciones están ya a la vuelta de la esquina. Queremos que esos pacientes que andan vagando de médico en médico y de medicamento en medicamento entiendan que posiblemente lo que les afecta es más emocional que físico y atendiendo la raíz del problema, no los síntomas solamente, pueden encontrar mejoría y una mejor calidad de vida.

    Walter E. Janer, M.D.

  • Artículo 2Nuestros 2 cerebros

    DIAGNOSTICO

    Dicen que 2 cabezas son mejores que una…  lo que nos sugiere que 2 cerebros también son mejor que uno solo.  ¿No?

    ¿Y qué me dices si te digo que tú YA TIENES dos cerebros en tu cuerpo?  Ya conoces el cerebro que tienes en la cabeza.  Pero, ¿sabías te tienes otro cerebro en tu sistema digestivo?

    Tu sistema digestivo tiene una función muy compleja: El estómago digiere la comida; el intestino delgado rompe el bolo digestivo en partículas pequeñas para que el cuerpo pueda absorber los nutrientes; y el intestino grueso convierte lo que no se necesita más en – bueno, ya tú sabes.

     

    Cuando este proceso funciona a la perfección, tú ni te enteras.  Pero cuando algo no anda bien, así mismo se afecta tu calidad de vida.  Porque el sistema digestivo tiene un cerebro propio.  Y éste es tu segundo cerebro.

     

    El Dr. Michael Gershon, director del departamento de Anatomía y Biología Celular de la Universidad de Columbia, fue quién utilizó por primera vez el término de “los 2 cerebros”.  Él descubrió la relación íntima que hay entre el cerebro que tenemos en la cabeza, en la parte superior de la médula espinal, y el poderoso cerebro que tenemos a través del sistema digestivo, conocido científicamente como el sistema nervioso entérico. Al cerebro de la cabeza no le gusta estar pendiente a la minucia… así que le deja los detalles de la digestión al cerebro del sistema digestivo.  Este segundo cerebro no piensa ni siente, pero está completamente conectado al cerebro de la cabeza; los une un sistema de casi 2,000 nervios que hace que tengan una comunicación muy estrecha.  Cuando uno se resiente por algo, el otro lo siente también. Básicamente, nuestros dos cerebros están bien conectados y envían mensajes de un lado hacia el otro.  Cuando estamos saludables,  los mensajes que se envían son positivos.  Pero cuando no nos sentimos bien, los mensajes no lo son.  Y puede que con el tiempo, el recibir muchos mensajes negativos de parte de nuestro sistema digestivo a nuestro cerebro nos cause ansiedad, estrés y hasta depresión.  Y en estos temas del estrés y el sistema digestivo no sabemos quien llegó primero – si la fisiología o la psicología.  No sabemos si el estrés que la persona está viviendo causa que los intestinos se afecten o si algo que no está funcionando bien en los intestinos es lo que está ocasionando el estrés que sentimos.   Es un enigma que aún debemos descifrar.   Y cómo dijo una vez el fenecido gastroenterólogo, el  Dr. Santiago Pastrana, “El día que te pueda contestar eso, es el día que me ganaré el Premio Nobel de la Medicina.”  ¡Qué pena que nunca lo logró!

     

    Nuestro sistema digestivo está conectado por una serie de nervios y uno muy especial, llamado el nervio vago.  El nervio vago nace en la base del cerebro pasa por detrás del cuello, cruza el pecho y se ramifica a través del sistema intestinal.  Los doctores creían que la función principal del nervio vago era controlar la producción de ácido en el estómago, pero con el tiempo se han dado cuenta que el 95% de las fibras de este nervio realizan comunicación desde el intestino hacia el cerebro, y no en la otra dirección.

     

    Lo que está claro es que hay una relación directa entre el estrés emocional y la aflicción física.  Y los médicos están admitiendo abiertamente que muchas disfunciones del tracto digestivo están relacionadas a cambios en el sistema nervioso central.  Tantos como 70% de los pacientes que son diagnosticados con enfermedades crónicas del intestino han experimentado traumas en algún momento de sus vidas: como un divorcio propio o el de sus padres, la pérdida de alguno de sus padres a temprana edad, etc.  Aparentemente, estos traumas han alterado la manera en que estos pacientes manejan el estrés en sus vidas y esto les afecta sus sistemas digestivos más que a otros individuos. Gracias al trabajo científico que se está realizando en el campo de la neurogastroenterología, los científicos han logrado pensar con sus cerebros de la cabeza para ayudar a descifrar el cerebro que tenemos en los intestinos.  Comprobando nuevamente que 2 cerebros son ciertamente mejor que uno sólo.

  • Artículo 3 • Tienes más neuronas de las que imaginas

    DIAGNOSTICO

    Tienes más neuronas de las que te imaginas…

     

    A lo largo de nuestro sistema digestivo existe una red sofisticada de nervios también conocido como el sistema nervioso entérico.  Cariñosamente le llamamos el segundo cerebro.  El rol del sistema nervioso entérico es manejar cada aspecto de la digestión desde el esófago hasta el colon.  Y este segundo cerebro realiza sus funciones con las mismas herramientas que usa el primer cerebro – con una sofisticada red de circuitos, neurotransmisores, hormonas y proteínas.

     

    Las neuronas son las células que forman el cerebro y el sistema nervioso.  Los neurotransmisores son los químicos que permiten que las neuronas funcionen.  En realidad, las neuronas no son exclusivas del cerebro…  tenemos más neuronas y neurotransmisores en las paredes de nuestros intestinos que en la médula espinal, que controla los nervios del resto del cuerpo.  Muchos de los neuroquímicos que anteriormente se pensaba que eran químicos exclusivos del cerebro ahora se sabe que son claves para el funcionamiento de tus intestinos.  Pero este cerebro de los intestinos no piensa, aunque está estrechamente ligado a las emociones, y muy posiblemente,  la razón de por qué el estrés nos afecta tanto en nuestra digestión.

     

    Casi todos los químicos que controlan el cerebro también están localizados en el área del estómago, incluyendo las hormonas y los neurotransmisores Serotonina, Dopamina, Glutamato, GABA y Norepinefrina.  Hay una sinfonía natural de químicos en nuestra región estomacal que mantiene en balance nuestras emociones, nuestro sueño, el dolor y la energía.  Y a través del nervio vago, que no es tan vago na’ ya que conecta el cerebro con el sistema digestivo, se transmite una gran cantidad de información.  Lo que los doctores saben es que cuando estimulan el nervio a diferentes frecuencias éstas pueden causar ansiedad o bienestar, confirmándonos que el “gut feeling” ese que le llaman en inglés no es tan sólo un decir.

     

    Cuando nuestro cerebro siente una amenaza, ya sea real o ficticia, suena la voz de alarma inmediatamente y comienza a liberar adrenalina y otras hormonas  que despiertan la respuesta instintiva de luchar o huir – muy beneficiosa en la época cuando los humanos  atravesábamos la selva y teníamos que correrle a los dinosaurios o a los leones,  pero que se convierte en una desventaja cuando lo que estamos atravesando es la pérdida de un trabajo o un divorcio.

     

    Si sufres de angustias emocionales frecuentes, es posible que sea a causa de estrés, depresión o ansiedad extrema.

    Ese constante flujo de químicos y hormonas causará estragos en tu sistema digestivo y lo hace muy susceptible al dolor.  El estrés crónico está probado que puede resultar en úlceras y espasmos intestinales.   Como resultado, las contracciones y movimientos normales del intestino pueden resultar insoportables, tanto así que pueden provocar síntomas de estreñimiento o diarrea.

    Mira si hay conexión entre el cerebro y nuestros intestinos que muchos científicos están explorando la posibilidad que medicamentos contra la depresión, como el Prozac, funcionan más en el intestino y no en el cerebro como antes se pensaba.  Es porque el 95% de la serotonina, la hormona que regula nuestros estados de ánimo, el deseo sexual, el sueño y nuestro comportamiento social, se encuentra en nuestro sistema digestivo. Y la presencia de serotonina calma el sistema digestivo.

     

    En conclusión, cuando estás molesto o estresado, tu cerebro le envía mensajes de emergencia al sistema digestivo, moviéndote todo por dentro.  De la misma manera cualquier molestia que sientes en tu estómago o intestinos, enseguida se le añade a tu estrés mental y emocional.  Si te imaginas que eres como una computadora, donde tu cuerpo es el “hardware” y tu mente es el “software”.  Ambos son componentes muy necesarios que no pueden funcionar uno sin el otro.  Pero si deseas obtener el mejor desempeño de ambos, necesitas asegurarte de que AMBOS estén funcionando en óptimas condiciones.

    Por muchos años, la medicina quiso ignorar la conexión clara que tenemos entre nuestra mente y nuestro cuerpo.  Pero ya no se puede ignorar… hay demasiada evidencia.

  • Artículo 4 • Condiciones que se benefician del descubrimiento del Mind/Gut Connection

    Condiciones que se benefician del descubrimiento del Mind/Gut Connection

    El cerebro tiene un efecto directo en el estómago.  Por eso es que el mero pensamiento en lo que quieres almorzar hace que salives y que los jugos gástricos en tu estómago se vayan secretando y preparando para el banquete que te quieres dar,  mucho antes de que la comida llegue a tu boca.  Y este mismo efecto directo existe cuando tenemos malestar en el sistema digestivo y éste nos causa mucha ansiedad, estrés y hasta depresión.

     

    Nadie se siente bien cuando tienes muchos gases, molestias y estás de carreritas todo el tiempo.  Esta conexión intestino-cerebro se puede explicar científicamente en parte si vamos tan atrás a cuando un individuo se está formando en la barriga de su mamá.

     

    Desde el embrión, el sistema digestivo y el cerebro se van desarrollando de la misma parte y comparten muchas de las mismas terminaciones nerviosas y transmisores químicos.  Y cuando personas experimentan molestias gástricas sin ninguna causa física, enseguida los despachan diciéndoles que “todo está en sus cabezas”.  Pero no es así.  Sabemos que en el caso de varias condiciones, hay ciertas conexiones físicas que no se pueden obviar más.

    Síndrome de Colon Irritable

    El Síndrome de Colon Irritable, o IBS como se le conoce por sus siglas en inglés, es una condición que precisamente se caracteriza porque las personas experimentan dolor abdominal y hasta diarreas pero no existe una causa clara física qué esté provocando los síntomas.   En el tratamiento de IBS, hay muchas, muchas interrogantes aún - como si esto es un problema intestinal, o si es un problema con los nervios del intestino, o de los nervios que van desde el intestino al cerebro,  o si es un problema del cerebro como tal.  ¡Nadie sabe con precisión!  Pero lo que se sabe es que las personas que padecen de IBS manejan y responden al estrés en su vida de una manera diferente.

     

    Colitis Ulcerativa/Crohn’s Disease

    Cuando las personas sienten mucho estrés por alguna situación en particular, el dicho popular es que “’esto me va a sacar una úlcera”.  Eso precisamente es la Colitis Ulcerativa, úlceras en el colon.  El Crohn’s Disease es una condición relacionada ya que las úlceras pueden desarrollarse en cualquier sección del tracto digestivo, desde la boca hasta el ano.   Son condiciones muy debilitantes ya que aunque hay un componente físico presente, las úlceras, muchos de los episodios de recaída de los pacientes son propiciados por periodos de estrés intensos.

     

    Osteoporosis

    Científicos han descubierto en un estudio publicado en línea en Nature Medicine el  7 de febrero de 2013 que al inhibir la producción de serotonina en el sistema nervioso entérico, que se encuentra en nuestros intestinos, pueden contrarrestar la osteoporosis en ratas post menopáusicas.   “Fue una total sorpresa que una sustancia en los intestinos ayudara a regular la densidad ósea – por lo menos en roedores.” Comentó Gerard Karsenty, autor principal del estudio y director del Departamento de Genética y Desarrollo del Columbia University Medical Center.

  • Artículo 5 • El camino a mi recuperación

    PREGUNTAS Y RESPUESTAS

    Soy Madelyn y soy paciente diagnosticada con Crohn’s Disease desde hace 21 años…  yep, la misma mitad de mi vida.  Todavía recuerdo el momento preciso en que comenzaron mis diarreas.  Esas diarreas que no se me quitaron por 6 meses a pesar de haber tomado cuanto remedio OTC había en la farmacia.  Un día me dije que ésto no era normal y tenía que ver un médico.

    Mi médico en aquel entonces me diagnosticó de la primera una condición que nunca había escuchado y que me dijo que la padecería “de por vida”.  Suena como una sentencia a muerte, ¿no?

    Cuando le preguntamos al médico qué ocasionaba esto del Crohn’s me dijo que si me pudiese decir, sin duda se ganaría el premio Nobel de la Medicina.  Que no se sabía si las personas que son hyper, extrovertidas, dinámicas, de personalidad A1 desarrollan este tipo de condición que irritan los intestinos o si a causa de la irritación y malestares en los intestinos es lo que nos hace impulsivos, perfeccionistas y estrésicos.  Y es verdad… yo era, y maybe todavía soy, una persona perfeccionista, que me preocupo por los detalles, que me hecho muchas responsabilidades encima, que me dejo llevar por mis emociones muchas veces.

    Lo que me dijo el doctor claramente ese día es que ciertamente había, y hay, una conexión entre mi personalidad y mi salud digestiva.  ¿Qué vino primero,  el “huevo o la gallina”?  Esa pregunta la contestaría con el paso de los años y con la experiencia con mi condición.

    Por años tomé un montón de medicamentos químicos – tantos que no los vamos a nombrar todos aquí - y aún así tenía recaídas, dolores abdominales que hasta tuvieron que operarme y sacarme los últimos 3 pies de intestino delgado.  Cambié mi dieta dejando por completo los lácteos, la cafeína, la aspirina o cualquier otra sustancia que fuera irritante para mi sistema.  Nada me brindaba alivio duradero… por más cosas que hacía, los síntomas y los malestares siempre estaban a la vuelta de la esquina.

    Hasta que llegó el YOGA a mi vida.  Aprendí a hacer ejercicios de hatha yoga que tienen un efecto psicofísico.  Ayudan a flexibilizar el cuerpo pero también ayudan a disolver el estrés y las tensiones acumuladas en tu sistema por años.  Aprendí a comer una dieta lo más vegetariana posible.  En un proceso que tomó de 4-5 años aproximadamente, comencé a dejar poco a poco las carnes rojas, el pollo, el cerdo,  los alimentos procesados, los enlatados, los refrescos, los colorantes artificiales, etc.  Si la lista de ingredientes era más larga que el tamaño del producto…  no lo compraba.  Si no podía entender los ingredientes en la lista, tampoco.

    Con esos cambios solamente, comencé a ver mejoría en mis síntomas.   Muchas menos recaídas…  Con el tiempo comencé a sentirme que yo no era esclava de ese diagnóstico de Crohn’s Disease…   Me di cuenta que mi Crohn’s es una condición que la origina el cómo manejo el estrés en mi vida y que tiene unas manifestaciones físicas cuando no lo manejo bien.  Me di cuenta que siempre mis episodios de síntomas comenzaban después de un periodo grande de estrés.  Hay gente que el estrés le ataca con migrañas, a otras les causa presión alta o espasmos musculares… a mí, me explotó por los intestinos.

    Con el tiempo, he aprendido a manejar mi estrés de maneras naturales, modificando mi estilo de vida a uno lo más natural y vegetariano posible.  Quiero compartir con ustedes algunos de los cambios que he implementado y que le han hecho tanto bien a mi salud:

    * Hatha Yoga – Esta es el yoga del cuerpo, que tanto está de moda ahora.  Sus ejercicios ayudan a liberar el cuerpo de tensiones acumuladas por años que tanto daño le hacen a nuestro sistema.  Después de una clase de hatha yoga uno se siente descansado, más tranquilo y con mucha energía.

    * Ejercicios Aeróbicos y de Resistencia – Complemento el hatha yoga con caminar rápido, joggear y ejercicios de pesas para aumentar mi fuerza muscular.  Cuando fortalezco mis músculos abdominales especialmente, los intestinos están más cómodos y felices.

    * Dieta Saludable y Vegetariana – Además de llevar una dieta vegetariana, trato de comer la mayor cantidad de frutas y vegetales posibles.  Maybe no estás preparado mentalmente para ser o llamarte vegetariano todavía.  Lo entiendo…  pero lo que te recomiendo es que hagas un esfuerzo consciente de comprar mejores alternativas en el colmado.  Compra muchos vegetales para hacerte ensaladas frescas diariamente.  Implementa cocinar un menú sin carne un día a la semana.  Deja de tomar refrescos.  Toma menos tazas de café al día.  Toma menos alcohol.  Y poco a poco ve cambiando tu estilo de vida a uno más natural y menos procesado.  Hey, a mí me tomó 5 años…  maybe a ti te toma menos.

    * Remedios Naturales –  Tomo tés relajantes de manzanilla, tilo, menta o limoncillo para promover la relajación.  También prefiero la miel de abeja y el limón cuando me da catarro o tomar mucha agua cuando siento un dolor de cabeza.

    * Respiración Abdominal – Respirando profundamente ayudas a relajar todos los nervios localizados en el plexo solar y brinda una sensación de calma inmediata.  Cuando llenas tus pulmones completamente, el diafragma se expande y masajea todos los órganos abdominales y dándoles una sensación de tranquilidad.

    * Meditación con Mantras – Hay evidencia científica de universidades de renombre de que la meditación con mantras ayuda a reducir el estrés diario y el acumulado por años.  Yo he visto cómo practicar Mantra Yoga Meditación diariamente me ha ayudado a tener más tolerancia, a ser más paciente, a no agitarme por cualquier cosa, a “go with the flow”.

    Yo no seré doctora ni científica, ni cualifico para ganarme el premio Nobel de la Medicina…  pero desde que practico Yoga y soy vegetariana desde hace ya más de 15 años, siento que encontré la clave para manejar mi condición de Crohn’s Disease.  Estoy convencida de que hay una conexión estrecha entre mis intestinos y cómo manejo el estrés en mi vida.  Y mientras el estrés esté controlado, mi vida está  libre de dolores y síntomas.

     

    Te exhorto que si sientes o padeces alguna condición de éstas que ningún médico puede explicar con certeza… si eres de los que aún con un chorro de medicamentos tienes síntomas debilitantes, que le des una oportunidad a algunas de las prácticas que yo he adoptado.  Maybe eres el primero en tu familia en hacer Yoga o ir dejando las carnes poco a poco, pero te aseguro que te sentirás mejor y al final del día, estarás mucho más feliz.

    Madelyn es una profesional del mercadeo por más de 20 años.  Practica Mantra Yoga Meditación y Hatha Yoga en el Centro Cultural Yoga Devanand desde 1997.

     

    En su tiempo libre, comparte sus experiencias y estilo de vida vegetariano en el blog KarmaFree Cooking y KarmaFree Cooking en Español.  Aunque se considera a sí misma una persona emprendedora y perfeccionista, siente que sus meditaciones diarias le ayudan a ser más positiva y espiritual.

  • Artículo 6 • Las bacterias que te hacen feliz.

    NOTA NUTRITIVA

    Las bacterias que te hacen feliz.

    Nos han enseñado que las bacterias son dañinas a nuestra salud…  por eso el supermercado está lleno de tantos productos de limpieza anti-bacteriales y casi todo el mundo tiene una botellita de hand sanitizer en la cartera.  El consenso es que las bacterias son el enemigo.

     

    Pero en realidad, las bacterias no son todas perjudiciales…  en nuestro sistema digestivo hay decenas de trillones  de bacterias de las cuales 10% solamente son dañinas y el 90% son buenas y ayudan a controlar a las bacterias no tan buenas, además de que ayudan en la digestión y la asimilación de nutrientes.  Pero el uso inapropiado de antibióticos, el estrés y una alimentación con muchos aditivos químicos y artificiales contribuyen a que la población de bacterias buenas disminuya y es ahí que comienzan los problemas.

     

    Cuando la flora bacteriana se altera, influye directamente nuestro sistema inmunológico, se trastorna el balance hormonal y el metabolismo – las personas comienzan a desarrollar dolamas que con frecuencia se catalogan como que “no tienen explicación”.  Pero sí tienen una explicación yes un chin complicado, así que presta atención.

     

    Si la flora bacteriana se altera, también se altera la producción de neuropeptídicos.  ¿Y que son los neuropeptídicos? Las moléculas de información que ayudan a que los sistemas endocrino, neurológico, inmunológico y gastrointestinal se comuniquen adecuadamente.  Los neuropeptídicos en tus intestinos son los mismititos que los que hay en tu cerebro.  Y cuando se altera esta producción de moléculas que llevan y traen información se crean síntomas que irritan el intestino y de la misma manera irritan el cerebro.

     

    Se ha comprobado cómo los aditivos artificiales como el MSG y el aspartame, el endulzante que tienen la mayoría de los refrescos de dieta,  juegan un rol en el desarrollo de condiciones neurológicas como el Alzheimer, Parkinson’s, esclerosis múltiple, depresión, obesidad mórbida, y hasta los síntomas de síndrome de colon irritable – dolores abdominales, gases, diarrea, estreñimiento y fatiga.  Las personas con estos síntomas también se asocian con confusión mental y cambios bruscos de temperamento.  La misma molécula de información altera el cerebro y los intestinos, todo a la misma vez.

     

    Devolverle al intestino su flora bacteriana es imperativo para que tengamos buena salud intestinal y que esto no tenga repercusiones en nuestra mente, cerebro o estados de ánimo.  Debemos hacer uso apropiado de antibióticos y mantener una dieta lo más natural y libre de aditivos artificiales posible.  Debemos comer una variedad de alimentos fermentados que nos provean esas buenas bacterias – yogurts que tengan cultivos activos de bacterias, kéfir, suero de leche o buttermilk, sauerkraut, kimchi…  o tomar probióticos, que son preparaciones de bacterias buenas diseñadas para mantener saludable nuestro sistema inmunológico.

     

    Hay muchos probióticos en el mercado.  Son medio trabalenguas, así que no te intimides. Y como toda persona es diferente, si encuentras que un probiótico no te brinda los resultados que esperas, no pierdes nada con probar otro.

     

    Cuando las buenas bacterias abundan en nuestro sistema hay menos gases, menos hinchazón en los intestinos, menos diarreas y nuestros intestinos se sienten contentos y felices.  Y sabemos que cuando nuestros intestinos son felices…  ¡la vida es bella!

  • Artículo 7 • Papas en rodajas con tomillo y romero

  • Artículo Adicional • Aprende a Respirar Abdominalmente

    Hacer respiraciones profundas puede ayudar a la mente a tranquilizarse y a la misma vez ayudar a relajar tensiones acumuladas en diversas partes del cuerpo, como son los músculos abdominales.

    Cuando respiras profundamente, llenando los pulmones desde abajo hacia arriba, permites que los pulmones se llenen de aire completamente y a la misma vez le das un masaje a los músculos abdominales para que se relajen.  Y si los músculos en tu abdomen están relax, más relax es ir al baño diariamente.

     

    La mayoría de las personas respiran con la parte superior del pecho solamente.  No están aprovechando la capacidad total de sus pulmones.  Al respirar profunda y abdominalmente llevas mas oxígeno a tu sistema, promoviendo también el intercambio de gases y ayudas a que se desechen desperdicios a través de la respiración.  Si respiramos llanito, a los pulmones no les da tiempo a hacer completamente su trabajo.

     

    Respirando profundamente también los pulmones le dan un masaje a todo el núcleo de nervios que se encuentra cerca de tu diafragma conocido como el plexo solar.  Esa red de nervios se ramifica por todo el cuerpo y cuando se calman las tensiones del plexo solar, esa tranquilidad se irradia por todo nuestro cuerpo.

     

    Aprender a respirar profundamente es fácil…

     

    • Consigue un rincón calladito donde no hayan muchas distracciones.  Respira

    normalmente y presta atención cómo estás respirando.

    • Ahora, toma aire lenta y profundamente por la nariz.  Pon tu mano en el área de tu

    barriga y siente como el abdomen se expande cuando llenas los pulmones de aire.  ¡Olvídate de meter el chicho ahora!  Este no es momento para vanidades…  de seguro te ves mucho mejor de lo que te imaginas.

    • Visualiza que tus pulmones son como un vaso, que se llena lentamente desde abajo

    hacia arriba.

    • Exhala lentamente también… y así mismo como un vaso, se vacía desde arriba hacia

    abajo.

    • Continúa inhalando  exhalando lenta y profundamente por 5 minutos aproximadamente,

    visualizando y prestando atención que lo que debe expandirse es tu barriga y no tu pecho.

     

    Realiza este ejercicio de respiración profunda 2 veces al día.  Con la práctica, notaras que eventualmente este tipo de respiración se convertirá en tu manera normal de respirar.

    Verás que después de estos ejercicios te sientes más calmado, relajado y con mucha claridad de mente.

    Aprende a Respirar

    Abdominalmente

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© 2014 Walter Janer MD  |  Derechos reservados

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