Walter Janer, MD. Gastroenterólogo con practica en Bayamón, Puerto Rico. Gastroenterología y enfermedades del tracto digestivo.

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  • Artículo 1 • Hepatitis C

    Recibir un diagnóstico de Hepatitis C no es fácil para nadie… y hasta agobiante para la gran mayoría.  Creo que es natural sentirse “en shock” y con mucho coraje.  Es una enfermedad de la que se habla poco y por lo tanto, pensamos que no estamos en riesgo de contraerla.

     

    No se habla de la hepatitis C pero es la infección crónica transmitida por la sangre más común en los Estados Unidos.  Es más común que el virus del AIDS/HIV.  ¿Y por qué no se habla de la hepatitis C?  Por el estigma que existe… el tabú de que la hepatitis C es una enfermedad de drogadictos que se inyecta drogas en cuartelillos sucios por ahí.  Pensamos que si no estamos en ese mundo, que eso no nos toca.  Necesitamos abrir los ojos YA…

     

    Se estima que aproximadamente 4.1 millones de personas en los Estados Unidos están infectados con el virus de la hepatitis C, lo que representa 1.6% de la población total.  Pero en Puerto Rico, según un estudio realizado en el 2002, la incidencia de hepatitis C es mucho mayor.  El estudio conducido entre adultos sanjuaneros por el Departamento de Bioestadísticas y Epidemiología del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de PR arrojó que el 6.3% de esta población está infectada con hepatitis C. Esto es significativamente mayor que la incidencia mundial del 3%.

     

    No es fácil contagiarse con hepatitis C, pero tampoco es imposible.  Cualquier persona que haya sido expuesto a una transfusión de sangre antes de 1992 pudiese haber adquirido el virus de la hepatitis C. Los veteranos de Vietnam también tuvieron mucho riesgo ya que pudieron haber recibido tratamiento médico y productos sanguíneos entre 1964 y 1975, cuando aún no se había descubierto el virus de la hepatitis C.

    Una persona que se haya hecho algún tatuaje en un sitio que no lleve prácticas sanitarias adecuadas. Cualquier persona que se haya puesto alguna pantalla donde reusaron el implemento de perforación de la piel.  Una persona que se haya hecho algún tratamiento de acupuntura donde no utilicen agujitas estériles y nuevas con cada paciente. Alguien que haya recibido una vacuna antitetánica mientras viajaba en algún país sub-desarrollado y que hayan reusado la jeringuilla de dicha vacuna. Todo esto es posible… y ninguno está asociado a una vida de uso de drogas ilegales.

     

    Es importante que toda persona que sospecha haber estado expuesto o que haya nacido entre 1945 y 1965 se haga una prueba única de hepatitis C para asegurarse que está libre de la enfermedad.  Es muy común tener hepatitis C por 15-20 años sin síntomas de ninguna clase.  Es importante saberlo… ya que podríamos estar propagando la enfermedad por ahí sin quererlo.  Es nuestra responsabilidad saber y educarnos sobre cómo protegernos y proteger a nuestros seres queridos.  ¡Hazte la prueba AHORA!  No esperes más…

     

    Para muchas personas recibir un diagnóstico de hepatitis C es lo mejor que les haya podido pasar en sus vidas.  ¿Por qué?  Porque gracias a este diagnóstico es que toman la decisión de mejorar sus estilos de vida para siempre – buscan ayuda para dejar el vicio de las drogas ilegales, crean consciencia de alimentarse más saludablemente,  añaden a su vida un régimen de ejercicios que los ayuden física y emocionalmente, se dan cuenta de lo valiosa que es su vida… y son entes de ejemplo de que querer, es poder.

     

    Este ejemplar de InfoDigest desea quitar ese velo de desconocimiento de la hepatitis C y que estemos más informados de los riesgos y de cómo protegerte a ti y a tus seres queridos de esta enfermedad.    Ayúdanos a regar la voz y a educar a los puertorriqueños que la hepatitis C no es una sentencia de muerte y que se puede vivir una vida plena y saludable si se diagnostica la condición antes de que cause estragos mayores en el hígado.

    Dr. Walter E. Janer

     

  • Artículo 2Hepatitis A B C ¿Has pasado la pueba?

    DIAGNOSTICO

    La hepatitis es una enfermedad que causa inflamación en el hígado.  Esta inflamación del hígado puede surgir a causa de virus, medicamentos o el consumo de alcohol.  La causa más común que nos viene a la mente usualmente son los virus de la hepatitis.

     

    Existen 3 tipos de virus de hepatitis – Hepatitis A, Hepatitis B y Hepatitis C. La Hepatitis A es un virus muy fácil de contagiarse a través del contacto de persona a persona o a través del agua. Su efecto es agudo y usualmente los pacientes se mejoran por su propia cuenta.  Después que contraes hepatitis A una vez, ya nunca te vuelve a dar nuevamente; así como las varicelas. La Hepatitis B puede ser aguda o crónica (de larga duración) y se puede contraer a través de la exposición a sangre o fluidos corporales infectados con el virus. Para estas dos hepatitis existen vacunas para prevenir el contagio de las enfermedades.

     

    La Hepatitis C es una enfermedad mayormente crónica, o sea que al contagiarse se padece por el resto de la vida y no existe ninguna vacuna para prevenirla. Es por eso que la educación de cómo esta condición de propaga y cómo podemos protegernos de la misma es tan importante. Muchas personas padecen de hepatitis C sin saberlo. Se enteran de casualidad cuando les hacen alguna prueba antes de donar sangre, o cuando se hacen exámenes de rutina y las enzimas del hígado están elevadas o hasta cuando ya tienen síntomas de daño en el hígado.

     

    La hepatitis C se contrae cuando la sangre de una persona infectada con el virus HCV entra en el cuerpo de una persona que no está infectada.  Las maneras más comunes de que ésto suceda es cuando personas comparten jeringuillas usadas, especialmente en el ambiente de las drogas ilegales, cuando una persona se pincha con alguna aguja usada con sangre infectada en el ámbito del cuidado de la salud, o cuando un bebé nace de una madre infectada con el virus. Otras maneras en que se puede contraer el virus HCV es a través de tatuajes o perforaciones corporales con equipo que no sea nuevo o que no esté desinfectado debidamente.

     

    También el virus se puede contraer, aunque en menor grado, cuando se comparten efectos personales que puedan tener sangre como rasuradoras, cepillos de dientes, cortaúñas, y el contacto sexual sin protección con una persona infectada, especialmente durante relaciones sexuales bruscas.

    Los virus de la hepatitis A y B se conocen desde los años 60 y 70, pero no fue hasta el 1989 que se descubrió el virus de la hepatitis C. Por eso, también pueden estar en riesgo de tener la enfermedad personas que hayan recibido alguna transfusión de sangre o alguna donación de órganos antes de julio del 1992 o personas con problemas de coagulación de la sangre que hayan recibido material sanguíneo antes del 1987.  Todas estas personas, incluyendo cualquier persona nacida entre 1945 y 1965 deben hacerse una prueba de diagnóstico única para descartar que estén viviendo con el virus de la hepatitis C sin saberlo.

     

    La hepatitis C no se puede contagiar a través del contacto casual, besos, tos, estornudos, compartir comida, bebidas o cubiertos o a través de la lactancia.  Aunque hay que tener cuidado si la persona infectada tiene alguna laceración que pueda estar sangrando al momento del contacto. La hepatitis C se lleva mayormente en la sangre y no en otros fluidos corporales como la saliva, lágrimas o el sudor.

     

    Hay 2 tipos de Hepatitis C – la aguda, que se refiere a la etapa primaria de la enfermedad desde la infección hasta aproximadamente 6 meses después de ser infectado. Hay personas que sienten algunos síntomas por un tiempito y después se recuperan. Pero la mayoría de las personas, unas 85% de las que se infectan con HCV, desarrollan la forma crónica de la enfermedad.

    Y aunque es una condición muy seria y que se puede regar a otras personas en cualquier momento después de estar contagiado, aún así es algo que se puede manejar y la persona puede vivir una larga y productiva vida con ella.

     

    Puedes vivir con el virus de la hepatitis C y no saberlo ya que los síntomas no se reflejan rápidamente. Hay personas que han vivido 15 o más años con el virus HCV sin saberlo. Los síntomas que puede experimentar una persona infectada con HCV son: cansancio excesivo, dolores en las articulaciones, dolores abdominales, picazón en la piel, dolores musculares, orina oscura y con el tiempo ictericia, que es cuando la piel y los ojos se tornan amarillentos.  Es importante que visites tu médico si experimentas alguno de estos síntomas para que puedan hacerte las pruebas adecuadas y saber si estás contagiado o no.

    Una de las maneras

    en que se puede contraer

    el virus HCV es a través de

    tatuajes o perforaciones

    corporales con equipo

    que no sea nuevo o no esté

    desinfectado debidamente

  • Artículo 3 • Historia de la Hepatitis C

    DIAGNOSTICO

    Esta es una historia corta.  Porque aunque al día de hoy se han identificado aproximadamente 6 cepas virales del virus de la Hepatitis C que posiblemente tienen un origen común de hace más de 400 años atrás, no fue hasta los años 1960 y 1970 que científicos descubrieron los virus de la hepatitis A y B y comenzaron a desarrollar pruebas diagnósticas para identificar si los humanos teníamos estos virus en nuestros cuerpos. Antes de ésto, las personas padecían de inflamaciones en el hígado pero se desconocía que un virus podría ser la causa. Cuando la comunidad médica generalizó hacer pruebas diagnósticas de virus de hepatitis A y B a personas con inflamación del hígado o síntomas relacionados comenzaron a ver muchas pruebas que daban negativas, que clasificaron en aquel entonces como no-A y no-B. Ese virus era otra cosa…

    No fue hasta el 1989, cuando el Dr. Harvey J. Alter, el jefe de la división de Enfermedades Infecciosas del Departamento de Medicina de Transfusión del Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos, confirmó la existencia de otro virus que se le conoció como Hepatitis C o HCV.

    En el 1990, los bancos de sangre comenzaron a realizarle pruebas diagnósticas de hepatitis C a todo donante de sangre, pero no fue hasta el 1992 que una prueba confiable fue desarrollada ayudando a eliminar la presencia de HCV en los abastos de sangre. Desde julio del 1992, TODAS las donaciones de sangre y órganos en los Estados Unidos se les hacen pruebas de cernimiento para la hepatitis C. Antes de la disponibilidad de esta prueba, aproximadamente 300,000 estadounidenses contraían el virus de la hepatitis C a través de transfusiones de sangre y de productos sanguíneos infectados.

    Según estadísticas del Centro para el Control de las Enfermedades (CDC), desde los años 1980 hasta el 2010, la incidencia de Hepatitis C en los Estados Unidos ha disminuido alrededor de un 93%, en gran parte gracias a los esfuerzos de detección del virus HCV de los bancos de sangre. Pero aun así, hace falta más educación ya que todavía se detectan aproximadamente 17,000 casos anuales de hepatitis C en los Estados Unidos.

  • Artículo 4 • ¡Vive a plenitud con la Hepatitis C!

    DIAGNOSTICO

    Come lo más saludable y natural posible.

    Una persona con hepatitis C debe llevar la misma dieta que una persona que desea estar saludable - consumir muchas frutas y vegetales frescos y minimizar el consumo de grasas y azúcares.  Una dieta lo más vegetariana y natural posible ayudará a que tengas más energía y vitalidad, además de ayudar al hígado a no trabajar de más.  Muchas personas pierden el apetito o sienten nauseas, pero aunque no sientas hambre, es importante que te alimentes lo mejor posible comiendo pequeñas porciones a través del día.   Elimina de tu dieta alimentos altos en cafeína como el café, el chocolate y los tés cafeinados.  Cuidado especial para las personas que sufren de cirrosis, ya que también deben velar su consumo de sal y sodio en su dieta y los alimentos altos en proteínas.  Para más detalles de qué debes comsumir en abundancia y qué debes evitar, consulta con tu médico o dietista.

    Hacer ejercicio cardiovascular regularmente.  El ejercicio aeróbico te ayudará a tener más energía y a manejar mejor cualquier sentimiento de tristeza o depresión que puedas sentir.  Aún cuando la fatiga te haga sentir como que no te puedes mover, es importante que hagas un esfuerzo de hacer ejercicios, aunque sea solamente caminar por 30 minutos.  Poco a poco podrás aumentar tu actividad física y verás cómo te sientes mejor.

    Aprende a relajarte. Vivir con una condición crónica puede ser una carga emocional fuerte.  Es muy fácil que esas tensiones se acumulen en nuestro sistema y causen otros estragos.  El ejercicio sicofísico, como el Yoga, puede ayudar mucho.  El yoga ayuda a tu cuerpo físico y a tu mente, proveyendo un sentido de bienestar integral.  El yoga también contribuye a disminuir la ansiedad, la depresión, el insomnio y a que descanses más profundamente.  No te aísles de tus amistades y realiza actividades que disfrutes.  No permitas que la hepatitis controle tu vida.  Tú tienes el control…

    Descansa y Duerme Profundamente.

    El insomnio es un efecto secundario poco reportado en los pacientes de hepatitis C.  La falta de sueño se traduce en la fatiga y cansancio que muchos pacientes reportan como uno de los síntomas más comunes.  Es como un círculo vicioso.  Una recomendación es no comer muy tarde en la noche antes de dormir y crearse una rutina antes de ir a la cama para que el cuerpo vaya reconociendo cuando es hora de dormir.  Prácticas de relajación como el yoga o ejercicios de respiración  sencillos son herramientas que contribuyen al descanso y sueño profundo.

    Cuidado con el consumo de Alcohol, Drogas o Medicamentos. Una de las funciones del hígado es procesar y flitrar las sustancias de nuestra sangre.

    La hepatitis C reduce la capacidad del hígado de realizar esta función.  Por eso, sustancias como medicamentos, drogas y el alcohol se mantienen más tiempo en el sistema de una persona con hepatitis C y eso puede ser peligroso.  Medicamentos sencillos como el acetaminofén o la aspirina pueden ser tóxicos para personas con hígados dañados.  Hasta dosis sin supervisión de vitaminas A o D, pueden ser muy dañinas si se toman sin supervisión.

     

    Si consumes alcohol o utilizas drogas ilegales es importante que seas honesto con tu médico y que busques ayuda a través de una persona de tu confianza para comenzar un plan de tratamiento para dejar el vicio.

    El consumo de alcohol cotidiano es muy perjudicial para las personas con Hepatitis C.  Además, se recomienda eliminar el uso del cigarrillo.

    Conoce la Enfermedad.  Aprender lo más posible de la hepatitis C te hará sentir mucho más en control de tu condición.  Mientras la entiendas mejor, podrás tomar mejores desiciones sobre tu tratamiento, tu estilo de vida y de los cambios que puedes realizar para sentirte mucho mejor – física y emocionalmente.

     

    La mayoría de las personas se sorprenden al recibir un diagnóstico de hepatitis C. Hay quienes piensan que nunca tuvieron riesgo de contagio de mientras otras, que han tenido comportamientos de riesgo ni se acuerdan o lo consideran relevante. El Centro para el Control de las Enfermedades (CDC) recomienda que todos los adultos nacidos entre el 1945 y el 1965 se hagan una prueba única de hepatitis C.  Es normal tener muchas preguntas y sentir el estigma que acompaña saber que se tiene una enfermedad contagiosa de por vida.  Pero para muchas personas, recibir este diagnóstico es lo “mejor que les puede haber pasado”.  ¿Cómo?  Porque a raiz de saberlo es que han hecho un esfuerzo de cambiar a un estilo de vida más saludable.  La hepatitis C no tiene una cura hasta el momento… pero se puede vivir una vida completa y plena con ella.

    ¡Vive a plenitud con la Hepatitis C!

  • Artículo 5 • Protégete a ti y a tus seres queridos.

    PREVENCION

    La hepatitis C es una condición que no tiene una cura y no existe una vacuna para prevenirlo. Pero sabemos que las razones de cómo se adquiere y se propaga de persona a persona están íntimamente relacionadas con nuestras decisiones y estilo de vida. Las personas recién diagnosticadas se preocupan – ¿qué hice? y ¿cómo he puesto en riesgo la salud de quienes me rodean?  ¡Sácate eso de la cabeza ya! La hepatitis C no se adquiere a través del contacto casual como compartir bebidas, ni comida, ni cubiertos, ni vasos, ni platos, toser, estornudar, abrazos, besos en el cachete, dar la mano, compartir bolígrafos ni lápices ni espejuelos de leer. No es fácil contraer la hepatitis C, y podría ser considerado casi imposible si guardas ciertas precauciones de higiene y seguridad al realizar ciertas actividades, como por ejemplo:

    Protégete a ti y a tus seres queridos.

    Si utilizas drogas o medicamentos inyectados, no compartas ningún tipo de parafernalia asociada a esta práctica.  No compartas jeringuillas, algodones, agua, cucharas, etc.  Muchas ciudades tienen programas de repartición de jeringuillas estériles para evitar compartir jeringuillas.  Pero mejor aún, visita a un médico o persona de confianza para que te oriente cómo salir del vicio del consumo de drogas ilegales inyectadas.

     

    Si vas a hacerte un tatuaje, algún tratamiento de acupuntura o alguna perforación en la piel, como en las orejas u otra parte de tu cuerpo, asegúrate que el equipo sea estéril, de uso individual o que haya sido desinfectado apropiadamente.

     

    Asegúrate, de tener que inyectarte algún medicamento, que la jeringuilla que se utiliza es nueva y estéril.  Nunca reúses jeringuillas de ningún tipo de medicamento, incluyendo las jeringuillas para inyectarse insulina, vacunas o alguna vitamina. En algunos países sub-desarrollados se conoce que muchas veces reúsan las jeringuillas de las vacunas.  Evita esa práctica a toda costa y exige que solamente se use una jeringuilla nueva y estéril.

     

    Utiliza medidas de seguridad si provees servicios de salud, como los médicos, personal de enfermería o técnicos de laboratorios que trabajan con sangre frecuentemente.  Utiliza equipo y guantes protectores siempre. Y dispón apropiadamente de jeringuillas o equipo punzante que puedan contener algún trazo de sangre en ellos. Utiliza prácticas de seguridad para evitar ser punzado accidentalmente con algún equipo que pueda haber estado expuesto a sangre contaminada.

     

    Si estás ya diagnosticado con el virus de la hepatitis C, puedes ayudar a prevenir que otras personas se contagien a través tuyo:

     

    Mantén cualquier cortadura, raspadura o ampollas en tu piel cubiertas para evitar que otras personas entren en contacto con tu sangre u otros fluidos corporales.  Bota adecuadamente cualquier gaza, curita o vendaje que estén húmedos con tu sangre o fluidos.

     

    Bota adecuadamente todo artículo de higiene personal que pueda contener tu sangre, como

    tampones, toallas sanitarias, pañuelos desechables, palillos de algodón, etc. para que nadie pueda entrar en contacto con ellos.

     

    Desecha adecuadamente cualquier implemento que entre en contacto con tu sangre para el tratamiento y verificación de la diabetes como lancetas, jeringuillas, algodones, pads de alcohol, gazas, etc.

     

    No dones sangre, órganos, tejidos o semen.

     

    Lava bien tus manos y cualquier objeto que pueda haber estado en contacto con tu sangre con mucha agua y jabón.

     

    No compartas nunca tu cepillo de dientes, rasuradora, cortaúñas, equipo de diabetes, ni nada que pueda tener tu sangre en ellos.

     

    Si eres una madre de un bebé que lacta, puedes hacerlo sin problemas ya que la hepatitis C no se puede contagiar a través de la leche materna.  Pero ten precaución de no desarrollar tajitos en los pezones ya que esa sangre podría infectar a tu bebé con el virus.

     

    ¿Y qué de las relaciones sexuales cuando se tiene Hepatitis C?

    Es raro, pero la Hepatitis C se puede contraer a través de una relación sexual, incluyendo el sexo oral.  Pero, si tienes múltiples parejas o tienes una relación monógama con una pareja infectada debes tener mucha precaución. Se recomienda que siempre se utilice un condón de látex no solamente para evitar el contagio de hepatitis C, sino también otras enfermedades de contracción sexual como el VIH.

     

    Anima a que otros se hagan la prueba…

    Si conoces que tienes el virus de la hepatitis C es importante que se lo informes a todas las personas allegadas a ti – tus familiares, tu pareja actual y todas las parejas sexuales que hayas tenido.  Este es un tema que puede ser difícil de abordar, pero todas las personas que hayan estado en riesgo potencial tienen derecho de saberlo.  De esa manera, ellos pueden hacerse las pruebas pertinentes y conseguir ayuda además de evitar contagiar a otros a su vez.

     

     

  • Artículo 6 • Receta Positiva

  • Artículo Adicional • Complicaciones de la Hepatitis C

    Complicaciones de la Hepatitis C

    ¿Por qué es importante saber si tienes hepatitis C?  Además de saberlo para poder tomar medidas de prevención para evitar contagiar a más personas con la enfermedad, es importante porque si no cuidamos la salud de nuestro hígado, este dejará de trabajar bien a nuestro favor.

     

    El virus de la hepatitis C causa una inflamación en las células del hígado.   Si esa inflamación se convierte en infección se le conoce como cirrosis del hígado.  Cirrosis es la acumulación de tejido cicatrizado en el hígado.  Cuando es poco la cicatrización, muchas veces el hígado puede repararse él mismo.  Pero cuando el daño al hígado ya es extenso, pueden surgir muchas complicaciones de salud.  Algunas de éstas son:

     

    • Inhabilidad para que tu cuerpo combata infecciones

    • Malnutrición – La cirrosis hace que tu cuerpo no pueda extraer los nutrientes de los alimentos, creando baja de peso y malnutrición.

    • Altos niveles de toxinas en la sangre – el hígado es el filtro de la sangre en el cuerpo. Si el hígado no funciona adecuadamente, no puede realizar su función de limpiar la sangre de las toxinas y éstas siguen dando vueltas por nuestro cuerpo en vez de ser expulsadas del sistema.

    • Sangrado interno por hipertensión de la vena que lleva sangre al hígado

    • Daño al sistema nervioso y el cerebro, conocido como encefalopatía

    • Cáncer del hígado

     

    La cirrosis del hígado puede ser causada por una variedad de razones, entre ellas la hepatitis C.  Es importante de que si tienes un diagnóstico de hepatitis C. conozcas también cuales pueden ser los síntomas de la cirrosis.  Algunos de éstos son:

     

    • Enrojecimiento de las palmas de las manos

    • Grupitos de venas capilares que se ven justo debajo de la piel que aparecen en el pecho, hombros y la cara.

    • Hinchazón del abdomen, piernas y pies.

    • Atrofia muscular

    • Confusión y problemas de la memoria y concentración

  • Artículo Adicional • 9 tips para Vivir sanamente con Hepatitis C

    Se puede vivir una vida plena después de recibir un diagnóstico de hepatitis C.  Una en cada 5 personas diagnosticadas se recupera naturalmente.  Y para el resto que desarrolla la forma crónica de la condición, hay muchas maneras de manejo y tratamiento disponibles ya para ellos.

     

    Habla con tu médico o gastroenterólogo y háblale de tus preocupaciones e inquietudes sobre vivir con hepatitis C.  Entretanto, aquí te ofrecemos 10 pasos simples para que puedas disfrutar de tu vida aun con hepatitis C.

     

    1. Aliméntate saludablemente – puede sonar obvio, pero trata de mantener una dieta lo mas natural y balanceada posible.  Escoge alimentos naturales sin procesar que ayudaran a tu hígado a trabajar lo mejor posible.  Opta por comer muchas frutas y vegetales frescos – ensaladas verdes, ensaladas de frutas y jugos naturales frescos.  Evita los alimentos procesados, fritos y grasosos.  Evita también las bebidas con cafeína. EL alcohol le hace daño al hígado así que es mejor evitarlo por completo.  Nuestro alimento es nuestra gasolina y debemos ingerir el mejor combustible que podamos.  Si lo hacemos para nuestros carros, ¿por qué no hacerlo con nuestro propio cuerpo?

     

    2. Lleva una vida activa – Aunque no sientas el ánimo de salir de la casa, el ejercicio físico diario puede darte más energía, animarte, ayudarte a mantener un peso saludable y mantener el estrés bajo control.  No es cuestión que entrenes para un maratón, pero camina por lo menos 30 minutos diariamente.  O realiza alguna actividad física que te agrade como caminar por la playa, bailar, correr bicicleta, nadar, etc.

     

    3. Reduce tu estrés – Es importante mantener los niveles de estrés bajo control.  Aunque un poco de estimulo en nuestras vidas nos ayuda a actuar y a hacer cosas inesperadas, un diagnóstico de hepatitis C puede ser causa de mucha tensión en nuestro sistema.  Incorpora actividades que te ayuden a relajarte como leer, hacer ejercicio, cocinar por placer, o realizar prácticas de yoga, como la respiración profunda y la meditación.   Está comprobado científicamente que las prácticas del yoga y la meditación con mantras ayudan a eliminar tensiones acumuladas en nuestro sistema así ayudando a promover una salud integral.

     

    4. Mantén tu vida social – Recibir el apoyo de familiares y amigos es muy importante cuando se descubre que se tiene una condición crónica.  Aunque tengas la tentación de aislarte, no lo hagas.   Sigues siendo la misma persona que eras antes de tu diagnóstico.  Hablar de este tema a tus amistades y familiares puede ser difícil, pero es algo que les ayudara a todos conocer más sobre la condición y tomar decisiones informadas.

     

    5. Busca apoyo en otros – Recuerda que no eres la única persona en el planeta, ni en Puerto Rico, con hepatitis C. Esta enfermedad puede afectar a personas de todos los ámbitos sociales y económicos.  Probablemente ellos también pasaron por los mismos sentimientos por los cuales tú estás pasando ahora.  Busca grupos de apoyo en tu comunidad y habla con personas que hayan pasado ya por esto.

     

    6. Edúcate y toma control – Tu relación con tu médico es la mejor cuando tú estás informado e involucrado en las decisiones que se toman sobre tu cuidado.  Tú conoces tu cuerpo mejor que nadie así que siempre está pendiente de síntomas o detalles que puedas estar experimentando.  Solo así tu médico puede brindarte la mejor orientación y ayuda.

     

    7. Descansa – Así como el ejercicio y el movimiento son importantes, también lo es el descanso.  Vivir con una condición crónica puede resultar extenuante.  Trata de dormir adecuadamente o aprende a tomarte siestas de vez en cuando.  A veces no tienes que dormir para que tu cuerpo descanse.  Aprende a relajarte a través de técnicas de respiración profunda, el yoga y la meditación, que pueden a veces proveer más descanso regenerativo que 8 horas de sueño.

     

    8. Protégete y protege a otros – Conoce las maneras en que la hepatitis C se puede propagar y haz cambios en tus hábitos de higiene para evitar que otras personas puedan estar en contacto con sangre infectada.  Nunca compartas efectos de higiene personal como cepillos de dientes, rasuradoras, cortaúñas, etc.  Y siempre utiliza un condón al momento de tener relaciones sexuales con tu pareja.

     

    9. Sé positivo acerca de tu futuro –  Conocer mas sobre la hepatitis C te brinda muchas ventajas para mantenerte saludable en el futuro.  Sin cuidado, la hepatitis puede crear complicaciones de salud severas a tu hígado que pueden resultar en cirrosis, fallos del hígado y hasta cáncer.  Día a día hay más avances en la medicina que nos ayudan a controlar esta enfermedad.  Habla con tu médico para mantenerte informado de estos avances y siempre determinar el mejor tratamiento para ti.

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    tips para Vivir Sanamente con Hepatitis C

  • Artículo Adicional • Recetas para la Hepatitis C

    ENSALADA DE BROCOLI

     

    2 cabezas de brócoli, sólo los florets

    1 cebolla lila pequeña, rebanada finita

    1 cabeza de ajo, asada

    2 cdas de horseradish

    El jugo de un limón amarillo

    La cáscara rallada de ese mismo limón amarillo

    3 cdas de aceite de Oliva

    Sal y Pimienta a Gusto

     

    1. Para asar la cabeza de ajo, pícale el tope a la cabeza de ajo.  Colócalo sobre un pedazo de papel de aluminio y échale un chorrito de aceite de oliva por encima, sal y pimienta.  Añádele un cubito de hielo dentro y sella el papel de aluminio creando una bolsita sellada para que no se escape el vapor que se cree.  Hornéalo a 350F como de 45 mins a 1 hora.  Pónlo a un lado.

    2. En una olla grande pon agua a hervir.  Añádele sal liberalmente.  Añade los brócoli al agua y cocínalos como por 1 minuto solamente.

    3. Cuela los pedacitos de brócoli con un colador grande y pásalos a un bowl grande con agua de hielo.  Así los enfriamos rapidito y se quedan de un verde brillante.

    4. Coloca las rebanadas de cebolla en ese colador grande y sumérgelas en esa misma agua hirviendo como unos 30 segundos solamente.  Échale un chorro de agua fría filtrada para que se enfríen. Ponlas a un lado.

    5. En una taza de medir mezcla bien el jugo del limón, la ralladura de limón, el horseradish, el aceite de oliva, la sal y la pimienta.

    6. Ahora, en una ensaladera grande junta los brócoli bien escurridos de la mayor cantidad de agua que puedas, las rebanadas de cebolla semi-cocida, los dientes de ajo asados sacándolos de la cascarita dura, y el aderezo de limón y horseradish.  Mézclalo todo bien para que los brócolis absorban todos los sabores.

    ENSALADA DE PAPAYA Y MANGO

     

    Papaya picadita pequeña

    Mango, picadito pequeño

    Puñado de pasas

    Almendras picaditas, opcional pero muy recomendado

     

    Tu determinas que cantidad de cada ingrediente deseas… como siempre, ustedes saben que yo no mido mucho, esto es a ojo – como combinar componentes más que una receta como tal.

     

    1. Mezcla todos los ingredientes en un bowl. Échale un chorrito de miel por encima para resaltar la dulzura de las frutas.

    2. Colócale almendritas por encima. No las tenía el día que tire la foto, pero no por eso quería dejarles de compartir esta deliciosa ensalada.

Volumen 9

Hepatitis C

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